Imagina que nuestra comunidad es una gran casa que compartimos no
solo con nuestros vecinos, sino también con los árboles, las plantas, las
aves y los pequeños insectos que viven en los parques y jardines
locales. En la naturaleza no existe la basura; las hojas que caen de un
árbol se convierten en abono para la tierra, y los frutos alimentan a los
animales. Todo fluye en un ciclo perfecto.

